📌Resumen: las nuevas teorías sobre gestión organizacional giran en torno al entendimiento del individuo y su interacción dentro de la organización con el fin de hacer más efectivos cada uno de los procesos que se llevan a cabo para el cumplimiento de su objetivo. Este artículo busca hacer una revisión bibliográfica para actualizar y profundizar en la evolución de la metáfora de organización como cerebro expuestapor Gareth Morgan en 1986, llegando a relacionarla con la corriente en el campo de la gestión denominada neuromanagement. En el desarrollo del artículo se presta especial atención a tres temas de gran importancia para hacer el símil: aprendizaje individual y organizacional, coeficiente intelectual (CI) y la relación neurotransmisores - cultura organizacional. Finalmente, se exponen los impactos del uso de esta metáfora en la gestión de las organizaciones.
📌Las nuevas teorías sobre gestión organizacional giran en torno al entendimiento del individuo y su interacción dentro de las organizaciones con el fin de hacer más efectivos cada uno de los procesos que se llevan a cabo para el cumplimiento de su objetivo.
📌Si el estudio de las organizaciones no toma en cuenta la existencia e importancia que estas diferencias individuales entre los integrantes de una organización, dichos estudios enfrentarán serias dificultades cuando intenten ser útiles en la práctica al asistir a las organizaciones en la solución de sus problemas. (Varela, 1978, p. 13)
📌Por lo tanto, individuo y organización son dos conceptos que no se pueden desligar, pues es el individuo la unidad básica de funcionamiento de las organizaciones y las relaciones que desarrolle van a definir el desempeño de la misma. “El individuo no es ajeno al ambiente que lo rodea, tampoco al modo en que la organización y la cultura interfieren en su comportamiento y en la manera en que este individuo interpreta esa realidad” (Cavalcante, 2010, p. 219).
📌Este artículo busca hacer una revisión bibliográfica con el fin de actualizar y profundizar en la evolución de la metáfora de la organización como cerebro expuesta por Gareth Morgan en 1986, llegando a relacionarlo con la corriente en el campo de la gestión denominada neuromanagement. Se presta especial interés a tres temas de gran importancia para hacer el símil: aprendizaje individualy organizacional, cultura organizacional e inteligencia, dentro de la cual se encuentra el desarrollo del concepto de inteligencia emocional expuesto por Daniel Goleman (1995).
📌Para Morgan (1986), la organización se comporta de diversas maneras y con el fin de ilustrarlas planteó ocho metáforas en las cuales se recopila su pensamiento a cerca de la organización. Frecuentemente las discusiones van más allá de los confines de la teoría organizacional, ya que las metáforas y las ideas generales consideradas proceden de diversas fuentes según el autor del libro. “En cada caso se explora la naturaleza de la metáfora que está siendo considerada y después se centra en una aplicación concreta para la comprensión de la práctica organizacional y, finalmente, tratar de las ventajas y limitaciones de la perspectiva creada” (Morgan, 1986, p. 12).
📌Los postulados de Morgan han dado lugar a explicación y profundización por parte de otros autores. En la tabla 1 se muestra una síntesis de las metáforas planteadas por el autor.
📌En esta figura se pueden apreciar distintas ópticas de la organización, las cuales son susceptibles de actualizar y tienen exponentes que profundizan en cada apreciación. Este artículo va a prestar especial interés a la metáfora de la organización como cerebro, en la cual Morgan formula preguntas como: ¿qué tal si vemos a las organizaciones como cerebros?, ¿qué tal si intentamos diseñarlas como cerebros? Según Morgan (1986), La metáfora dirige su atención a la importancia del proceso de la información, al aprendizaje y a la inteligencia.
📌Cuando nos referimos al estudio del cerebro, es importante tener en cuenta que en la actualidad se dispone de tecnología sofisticada que puede monitorear la actividad eléctrica y los flujos sanguíneos que el mismo reporta, lo que permite profundizar y ser más asertivos en experimentos que busquen respuestas acerca de su funcionamiento con el fin dar mayor respaldo a investigaciones que antes por limitaciones tecnologías eran totalmente cualitativas, como por ejemplo la de Karl S. Lashley (1890-1958) mencionada por Morgan en su escrito, quien aunque hizo uno de los experimentos más famosos con ratas de laboratorio, no fue el primero en concluir que el cerebro podía funcionar sin el noventa por ciento del córtex2 sin deterioro significativo de sus funciones. De hecho, Pierre Flourens (1794-1867) empezó el estudio del funcionamiento del cerebro por medio de la identificación del papel de cada parte, atribuyéndosele la desestimación de la frenología, la cual exponía que las protuberancias y depresiones del cráneo tenían una relación directa con el funcionamiento del cerebro y, por lo tanto, con el comportamiento humano. “El método experimental de Flourens consistía en utilizar animales para extraerles partes del cerebro y estudiar los cambios que se producían. (…) Extraía trozos pequeños de la corteza cerebral y luego observaba cómo se comportaban los animales y su recuperación” (Kolb y Whishaw, 2009, p. 25).
📌El cerebro humano es un maravilloso compendio de interconexiones neuronales que no son fijas, sino que cambian continuamente; además, es holográfico: en sus partes se refleja el todo. “Las investigaciones realizadas en laboratorios han demostrado que aunque extrajésemos el 90 por 100 del cerebro, éste seguiría funcionando” (Risdderstrale y Nordström, 2000, p. 32).
📌Se sabe que el cerebro funciona como un sistema, así como las organizaciones: una suma valiosa de sus partes –la integración de las distintas funciones especializadas del cerebro asimétrico– hacen posible que sea una máquina difícil de imitar artificialmente. Las personas son seres biológicos complejos y en entender su complejidad radica el éxito o fracaso de las organizaciones del siglo XXI.
📌Estamos diseñados para ser todo, pero nuestro cerebro se ha desarrollado a favor de ciertos tipos de pensamiento y aprendizaje sobre los demás y esas preferencias tienen consecuencias. “La buena noticia es que debido a que estamos diseñados para ser todo, tenemos la capacidad de pensar de una manera total del cerebro, aunque tenemos una tendencia a los valores predeterminados a nuestras preferencias” (Herrmann-Nehdi, 2010, p. 37).
📌Este fenómeno se vive igualmente en las organizaciones y es donde surge un elemento que, si se canaliza correctamente, se puede llamar ‘ventaja competitiva’: se puede explotar el hecho de que el individuo u organización desarrolle la capacidad de crear y comunicarse de nuevas maneras, basadas en sus valores predeterminados.
📌En la actualidad, como una forma evolucionada de la metáfora de Morgan, se encuentra el neuromanagement, un campo interdisciplinar que combina el conocimiento de la neurociencia con el management. “La neurociencia está revolucionando la forma de entender las conductas y modos de aprendizaje, además, está permitiendo saber cuáles son los procesos biológicos que facilitan la adquisición de conocimiento, la interacción entre seres humano y ayudando a entender el concepto de inteligencia.” (Meza, 2015, p. 15)
📌Según Cacéres (2013), el neuromanagement es una disciplina centrada en explorar los procesos neurofisiológicos involucrados en el desarrollo de la inteligencia a nivel personal y organizacional, fomentar en los ejecutivos la capacidad de visión de negocios y desarrollar las competencias de los profesionales. Una definición precisa de neuromanagement sería la siguiente: modelo de gestión empresarial que utiliza las neurociencias y el modelo operacional neurológico humano para construir una empresa orientada totalmente a la creación de valor y a la satisfacción plena de sus clientes, logrando el aumento de la riqueza y el desarrollo personal de sus colaboradores, la sociedad y los clientes.
📌Meza (2015) afirma que, a través de programas de entrenamiento, el neuromanagement desarrolla las capacidades neurocognitivas y emocionales para que las personas mejoren y optimicen las habilidades que necesitan para ejercer su profesión, desempeñarse con eficacia en su trabajo y resolver situaciones relacionadas con su quehacer diario. A nivel grupal, incrementa considerablemente el rendimiento de los equipos de trabajo, como lo buscaba Morgan con su concepto de diseño holográfico del cerebro.
📌Se tiene que pensar en el neuromanagement como una herramienta de gerencia que permita a la organización donde se emplee proyectarse del presente hacia el futuro, potenciando las capacidades de aprendizaje de cada uno de los trabajadores o colaboradores mediante el incentivo de los mecanismos intelectuales y emocionales que se encuentren relacionados con la gestión dentro de la mismas organizaciones u empresas. (Abreu, 2015, p. 121)
📌La aplicación del neuromanagement en la organización permite a los CEOs detectar, incorporar, mezclar, producir, mejorar e innovar con los recursos materiales y humanos disponibles y posibles, a la vez que se optimizan y capitalizan los vínculos entre ellos para generar un resultado final óptimo. (Meza, 2015, p. 15)
📌Para Francisco Cáceres (2013), se puede establecer que toda
empresa consta de, primero, un estado de gestión consciente (CMS, por sus siglas en inglés), que consiste en un grupo de administradores que toman decisiones de gestión de manera consciente. El segundo estado es el estado de gestión inconsciente instintivo (UIMS, por sus siglas en inglés), que consiste en el conjunto de decisiones autónomas que se tomarían en cualquier empresa, independiente-mente de su sector de actuación, tales como la solución de un problema de atención inmediato a clientes insatisfechos o
un problema de calidad inesperado y urgido de corrección. Por último, el tercer estado es el llamado estado de gestión inconsciente programado (PUMS, por sus siglas en inglés): consistente en las decisiones que se toman por todos los integrantes de la organización sin necesidad de consultar con el CMS (los gerentes) de manera rutinaria, eficaz y orientada hacia el fin común o la visión compartida.
📌EL CMS depende de la preparación y experiencia del equipo gerencial y cuenta con entre un 5 y un 10 % de la eficacia empresarial. El UIMS está fundamentado en el instinto de supervivencia de la organización y, al igual que en el cuerpo humano, se debe de revisar que funcione de acuerdo a lo normal. Este Estado cuenta por entre el 15 y 20 % de las decisiones. Por último, el PUMS se forma con los sistemas de gestión, la formación de los integrantes de la organización y la estrategia de modelo de negocio y cuenta entre un 70 y un 80% de las decisiones eficaces de la empresa. (Cáceres, 2013, p. 23)
📌Una conclusión de Cáceres (2013) en su documento expone que la gestión neuromanagement, como la nombra el autor, es aquella que logra que los estados consciente, insconsciente instintivo e inconsciente programado trabajen consistente y sistemáticamente para lograr la permanencia de la empresa, la rentabilidad de la inversión de los accionistas y un crecimiento sostenido basado en una total satisfacción del cliente.
📌El paralelismo del cerebro con la gestión de una organización en este punto resulta evidente. Un cerebro es una asociación de sistemas diseñados para un funcionamiento conjunto que requieren de un elemento directivo que regula todos los impulsos y la coordinación entre los diversos sistemas. Una organización podría describirse de la misma manera.
📌Después de más de dos décadas y media, el conocimiento acerca del cerebro y la organización ha avanzado, lo que permite actualizar y profundizar en la metáfora de Morgan, la cual resulta valiosa para la comprensión de los fenómenos que surgen en la práctica en el contexto de las organizaciones: “en los últimos 40 años hemos aprendido de nuestro cerebro más de lo que habíamos aprendido en los 3000 anteriores y mucho aún está por descubrirse” (Cáceres, 2013, p. 20).
📌Los avances más importantes, y que requieren ser actualizados en la metáfora respecto al cerebro, son los referentes a su funcionamiento, en especial a cómo aprende, a los neurotransmisores y a la inteligencia, aspectos con los cuales es posible hacer un símil con la organización.
📌Una primera aproximación al aprendizaje organizacional confirma la necesidad que tienen hoy las empresas y, en general, las organizaciones de nuevas herramientas de gestión que permitan abordar nuevas realidades a las que se enfrentan las personas en su día a día en organizaciones y especialmente con la forma de crear valor. (Castrillón, 2009, p. 235)
📌Un aspecto fundamental que se debe actualizar en esta metáfora es que aunque aún no se conoce el funcionamiento total del cerebro, ya se tiene una idea más clara, en especial en el proceso de aprendizaje. “En la última década, los neurólogos descubrieron que si una idea se puede recuperar fácilmente, está vinculada a la fuerza de activación del hipocampo3, situado en la sección inferior del cerebro, durante una tarea de aprendizaje” (Rock, 2015, p. 37). El hipocampo se activa gracias a los impulsos eléctricos que la unidad funcional básica del cerebro –la neurona– puede producir según los estímulos que recibe de su entorno. En el aprendizaje se ha descubierto que hay elementos genéticos que influyen:
📌Se dice que un organismo aprende cuando cambia su conducta como resultado de la experiencia individual. Desde el momento en que se produce aprendizaje, los mecanismos neurobiológicos heredados ya no influyen en la conducta de manera inmediata, sino que actúan entremezclados con nuevas tendencias conductuales originadas en otras estructuras cerebrales y que disfrazan su expresión. (Bayón, 2006, p. 70)
📌Investigaciones en las que han participado científicos de la Universidad de Toronto (Canadá) y Toyoake (Japón) demuestra que las neuronas nuevas que nacen en el hipocampo, al integrarse en las redes neuronales ya existentes, destruyen conexiones antiguas y causan que algunos recuerdos previamente adquiridos se pierden. Esta especie de cinta sin fin de producción de recuerdos explicaría por qué no alcanzamos a recordar cosas ocurridas en la primera infancia, una etapa de la vida en la que la tasa de nacimiento de nuevas neuronas es muy elevada. Las neuronas ‘recién nacidas’ compiten entre sí para integrarse en las redes de memoria, remodelándolas continuamente, por lo que éstas tendrían un equilibrio muy precario, lo que favorecería esa ‘amnesia’ que acompaña a los primeros años de vida y que es común en muchas especies, incluyendo la nuestra (Quijada, 2014).
📌Este fenómeno se ve con frecuencia en las organizaciones de manera significativacuando se hace un cambio de generación a nivel gerencial y, a su vez, de manera cotidiana cuando se integra un nuevo colaborador a la compañía, el cual implementa nuevas prácticas. El proceso en el que la neurona logra integrarse a la red neuronal es lo que en la empresa se busca por medio de la inducción del personal y una vez se logra esta conexión entre el colaborador y la red de colaboradores, se pueden dar procesos de innovación, gracias a que esta nueva conexión lleva al cerebro, al igual que a la organización, a pensar de forma distinta. Según Garzón (2013), la innovación como un sistema de cambio implica concebirla como la creación de conocimiento e innovaciones representada por una telaraña de vínculos entre múltiples agentes y la conexión coherente de todos los elementos en un todo, haciéndolo depender de otros.
📌Sin embargo, hay que tener en cuenta que en el cerebro, cuando se tiene una alta tasa de mortalidad de neuronas y no se encuentra en la etapa de crecimiento de las mismas, se puede caer en un deterioro del proceso cognitivo. Esto ocurre también en las organizaciones, pues hay que controlar la rotación del personal, de lo contrario se va a dificultar la transmisión y maduración del conocimiento, elemento clave para la innovación empresarial con impacto.
📌Así mismo, se puede encontrar una evolución en el concepto de aprendizaje organizacional, el cual se puede definir como:
📌El proceso a través del cual se produce la ampliación y el cambio del sistema de valores y de conocimientos, la mejora de las capacidades de resolución de problemas y de acción, así como el cambio del marco común de referencia de los individuos que están dentro de la organización. (Probst y Buchel, 1995, p. 33)
📌El proceso de aprendizaje en el cerebro, explicado de una forma simple, comienza con los estímulos que se perciben del exterior por medio de los sentidos, los cuales se convierten en impulsos eléctricos que se desplazan por las redes neuronales existentes hasta los centros de procesamiento de la información (corteza prefrontal y amígdala cerebral). Estos envían respuestas basadas en lo que se analiza y se siente respectivamente, haciendo una comparación con situaciones similares que están guardadas en el centro de almacenamiento de la información (hipotálamo). Si el estímulo es algo novedoso para el cerebro, es decir, no se encuentra algo semejante en el hipotálamo o en alguna parte del cerebro, se crean nuevas conexiones neuronales, las cuales se van fortaleciendo a medida que se repite el estímulo.
📌Al extrapolar la metáfora en la organización, se puede identificar que los estímulos están dados por toda la información que se recibe del exterior. Ésta es analizada por la corteza prefrontal, en este caso el equipo directivo. Así mismo, la amígdala, encargada de las reacciones emocionales, está representada por cada uno de los individuos que tiene respuestas emocionales a la información que recibe. Finalmente, está el hipocampo, el cual, en el mundo organizacional, se asemeja a los dispositivos en los que se almacena la información. Al encontrar algo novedoso en el entorno, la organización crea nuevos elementos o conexiones que se involucran a los procesos y se obtiene como resultado el aprendizaje organizacional.
📌En las últimas dos décadas, el concepto de aprendizaje organizacional creció en las publicaciones académicas. Dado que el aprendizaje organizacional es un concepto multidisciplinario, no existe una definición unificada para el término (Aramburu, 2000). El aprendizaje organizacional es entendido como cambios asociados a la adaptación en el entorno (Lloria, 2001); la adaptación y la transformación; la adquisición de conocimientos (Huber, 1991); la adaptación al entorno y la adquisición de conocimientos (Garvin, 2000); la adaptación al entorno, o la transformación y la adquisición de conocimientos basados en las personas en función del grado de organización de desarrollo, la exploración y la explotación de aprendizaje (Castañeda y Pérez, 2005).
📌En este sentido, Morgan establece unos esquemas básicos basados en los principios de la cibernética que buscan mostrar cómo la organización aprende y aprende a aprender, siendo este último uno de sus aportes más interesantes: “las organizaciones que aprenden no sólo son capaces de aprender, sino de aprender a aprender, en otras palabras no sólo pueden hacerse competentes, sino también mantenerse” (Swieringa y Wierdsma, 1995, p. 79).
📌Cuando se analizan los esquemas realizados por Morgan, es importante tener en cuenta que el primer paso se trata del control del entorno, lo cual no se expresa de forma correcta debido a que el autor se refiere a cómo la organización adecúa su mecanismo interno para responder al entorno y se fundamenta en los cuatro principios de la teoría de la comunicación y aprendizaje de la cibernética: el primer paso consiste en sentir, controlar y explorar aspectos significativos del entorno, mientras que el segundo paso afirma que se debe comparar la información con las normas de operación y cuestionar si la norma de operación es adecuada, pero en ningún momento da espacio para la creación de normas de operación apropiadas, ni siquiera en el esquema de aprender a aprender
📌En consecuencia, es importante agregar que el proceso de aprendizaje organizacional implica una tensión entre la asimilación de nuevos aprendizajes, llamado con frecuencia ‘exploración’, y el uso de lo que se ha aprendido, se trata entonces de la llamada ‘explotación’. En palabras de Vermeulen y Barkema (2001), la exploración es la búsqueda de nuevos conocimientos y la explotación es el uso continuo de la base de conocimiento de una empresa. La explotación se basa en la búsqueda local, el refinamiento de la experiencia y la selección y reutilización de las rutinas existentes (Baum, Li y Usher, 2000, p. 785).
📌Un modelo bien conocido de aprendizaje organizacional en contextos académicos, que integra los niveles de aprendizaje, así como los cambios cognitivos y conductuales como parte del proceso de aprendizaje, es el Modelo 4I de Crossan et al. (1999). Este modelo se ha enriquecido con algunas contribuciones (Castañeda y Fernández, 2007, p. 371).
📌El modelo de aprendizaje organizacional 4I establece algunas premisas: el aprendizaje organizacional es multinivel (individual, grupal y organizacional), los tres niveles de aprendizaje de la organización están vinculados por los procesos sociales y psicológicos y, por último, la cognición afecta a la acción y viceversa (Crossan, Maurer y White, 2011, p. 452).
📌El aprendizaje organizacional, en la actualidad, está estrechamente relacionado con el concepto de neuromanagement. El neuromanagement se focaliza en la optimización de funciones neurocognitivas: atención, memoria, planificación y velocidad de procesamiento, entre otras, aplicadas a las actividades relacionadas con la conducción y gestión de organizaciones (Braidot, 2014). En este marco, el neuromanagement requiere incorporar procesos de neuroplasticidad autodirigida, organizando la generación de momentos de entendimiento secuenciales que se incorporen como metodologías de decisión habituales en el individuo.
📌Se puede observar que los modelos de aprendizaje organizacional planteados por Morgan dejan de lado el carácter individual que tiene el aprendizaje organizacional y sólo lo involucran en la parte holográfica, pero excluyéndolo del modelo de funcionamiento global. Crossan (2011) incluye al individuo en su modelo global, lo que se considera muy pertinente: “una empresa que aprende es una organización que facilita el aprendizaje de sus miembros y continuamente se transforma a sí misma” (Pedler, Boydell y Burgoyne ,1991, p. 5).
📌Las organizaciones que aprenden se definen como aquellas que facilitan el aprendizaje de todos sus miembros, que se transforman continuamente para satisfacer las exigencias del medio. La clave es entender el aprendizaje como inseparable del trabajo cotidiano donde se crean espacios para abordar los problemas, aclarar diferencias, crear sentido de pertenencia y apropiación de metas y objetivos institucionales. (Kellogg y Charnes, 2000, p. 80)
📌La metáfora de Morgan considera la gran importancia de la neurona, la cual le permite al cerebro tener la facultad de auto organización: aunque existen neuronas especializadas, estas pueden asumir funciones de otras, lo que sugiere Morgan con su posición de especialización-generalización. En consecuencia, una organización debe funcionar de la misma manera: los integrantes conocen lo general y lo específico de la organización, tal como se propone con actividades como la rotación en puestos de trabajo.
📌Lo anterior nos lleva a tener en cuenta que el eje central de nuestra organización son las personas y que le debemos prestar especial atención a su formación y apoyarlas en incorporar los métodos para acelerar su aprendizaje. En este sentido, se debe reconocer la importancia del trabajador dentro de la organización como un individuo autónomo, con capacidad de pensar, de decidir y de generar conocimiento. Desde esta perspectiva, el individuo es humano, es un ser integral y no una máquina: “en el management del siglo XXI, el individuo ya no será el objeto, sino el sujeto” (Bouchikhi y Kimberley, 2000, p. 231).
📌Según el artículo publicado por Rock en la revista académica Chief Learning Officer, en el año 2015, para acelerar el aprendizaje tenemos que centrarnos más, tener un foco. Sin embargo, parece que estamos actuando en la otra dirección, exigiéndole al personal que sea multitarea. Según el neuromanagement, la generación de foco atencional, es decir, altos grados de concentración, en un tema que produce mejor comprensión de la situación y además hace que éste sea “asumido como propio” por parte de todos los integrantes del equipo. Esto produce, casi automáticamente, una modificación del entramado neural, una reconexión cerebral en los individuos involucrados.
📌Además, es importante establecer que para aprender se necesita el uso de diferentes tipos de circuitos neuronales para vincular más fácilmente una idea. Esto ignifica que deberíamos escuchar, hablar, pensar, escribir, hablar, y otras tareas, sobre alguna idea importante. Por otra parte, las emociones también son necesarias para integrar el aprendizaje: entre más fuerte es la emoción que la persona siente mientras aprende, más fácil recordará lo aprendido. “La construcción de las emociones positivas requiere tiempo y espacio, y por lo general implica tanto interacciones humanas, como recompensas sociales.” (Rock, 2015, p. 35). Finalmente, hay que tener en cuenta que el recuerdo a largo plazo es mucho mejor cuando nos enteramos de información a través de varias sesiones. Los anteriores puntos son fundamentales para que las organizaciones los integren en sus procesos de formación y de desarrollo de las organizaciones.
📌Después de años de investigación sobre el fenómeno descrito por Flourens (1974) respecto al córtex cerebral, se ha establecido que uno de los resultados principales es una reducción importante de la corteza cerebral que se correlaciona con una disminución significativa del coeficiente de inteligencia.
📌Nuestra investigación indica que estas fluctuaciones en el coeficiente de inteligencia también esconden cambios genuinos en la inteligencia, ya que correlacionan con cambios en la estructura cerebral, un resultado que no se debería encontrar si las fluctuaciones fueran espurias o fruto del error de medición, como se había dicho anteriormente. (Burgaleta, 2014, p. 820)
📌Según el investigador, esto tiene implicaciones serias en cuanto al uso social del coeficiente de inteligencia, por ejemplo, a la hora de considerar el CI como criterio de admisión o diagnóstico. Aunque no niega su poder predictivo, que se ha replicado en múltiples ocasiones, en cuanto a rendimiento académico o laboral. North y Pöschl (2003) extrapolan a las organizaciones la medición de la inteligencia humana a partir de test psicológicos y expresada en términos de coeficiente de inteligencia; además, establecen conceptualmente variables para determinar y analizar el nivel de inteligencia en las organizaciones como capacidad potencial para obtener resultados más efectivos en su accionar. Hacen énfasis en el uso óptimo de la información y en la potencialidad de la inteligencia emocional para incrementar el flujo de conocimiento en las relaciones sociales de los grupos de interés para la organización.
📌“Una organización que evoluciona continuamente es una organización que aprende, una organización que aprende transforma el flujo de información en stock de conocimiento y, al mismo tiempo, difunde ésta a otros departamentos y estimula la autoorganización sistemática de la información” (Nonaka, 2000, p. 13). Es por ello que en la literatura de gestión estratégica de los negocios se explican las variaciones en el desempeño entre compañías a partir de la mirada que den a sus propios recursos (Wernerfelt,1984, p. 181) y, en general, al proceso de innovación (Ling, 2011, p. 953). Con un panorama más completo de cómo ocurre el aprendizaje en el cerebro y en la organización, se debe involucrar el concepto de una organización inteligente: aquella que continuamente expande su capacidad para crear su futuro. El aprendizaje adaptativo se conjuga con el aprendizaje generativo. (Senge, 1990, p. 38). La inteligencia organizacional permite estudiar y entender las formas en que las organizaciones generan, socializan y utilizan el conocimiento individual y colectivo para su beneficio (Germán A, 2014, p. 115).
📌Gibson (1997) afirma que la organización del futuro: Consistirá en una red de cerebros bien distribuidos, personas que trabajarán juntas y aprenderán juntas, algunas de ellas dentro y otras fuera de la organización. Será un organismo inteligente, conducido por el motor de la imaginación humana. Invitará a los clientes y socios a ir a bordo y será consciente acerca de la forma en que afecta al entorno natural. (Gibson, 1997, p. 10)
📌Cuando Morgan se refiere a la auto-organización, como principio del diseño holográfico, da una serie de condiciones bajo las cuales se facilita que la organización se comporte como cerebro: tomar el todo en sus partes, crear conectividad y redundancia, crear simultáneamente especialización y generalización para lograr la capacidad de auto-organización. Así mismo, es necesario crear condiciones apropiadas para hacer que una organización sea inteligente. Como lo menciona Mercaderes (2006), es necesario promover la cultura de aprendizaje; la motivación laboral; un clima organizacional óptimo para el cambio; un sistema de valores y de dirección favorecedores del aprendizaje organizacional; el uso consciente (institucionalizado) de medios para transmitir, almacenar y compartir conocimientos (tecnología de la información), y el uso consciente de vías para adquirir información.
📌También, es importante contemplar las barreras para obtener una organización inteligente que Danger (2005) recopila de autores como Huber, Nadler, Gerstein y Shaw (1998): presiones sobre el desempeño, ausencia de estructuras de aprendizaje en la organización, límites intergrupales e intragrupales, el mito de la originalidad, estrechez en la franja de intereses, deficiente determinación de prioridades y predilección por la actividad antes que por los resultados.
📌Los esquemas elaborados por Morgan están basados en el funcionamiento de un robot y en los principios que en la época se conocían de la inteligencia artificial, lo cual, desde la perspectiva de la autora de este artículo, presenta una gran falla, debido a que se interpreta el funcionamiento del cerebro como el de una máquina, dando paso a un enfoque reduccionista, pues en realidad este funcionamiento se puede asemejar más a un sistema complejo abierto que tiene como elemento principal la creación de emociones para relacionarse con el
entorno, asunto al cual Morgan no hace referencia en su escrito. En laactualidad contamos con un amplio número de dispositivos capaces de almacenar información sin emoción tal como lo hace el hipocampo, pero así mismo se debe agregar que las organizaciones cuentan con personas que toma el 90% de sus decisiones basadas en respuestas emocionales.
📌Se podría decir, entonces, que al pensar en la organización como una máquina, como un conjunto de partes ordenadas para producir un efecto determinado, los trabajadores son percibidos como medios, como engranajes, como piezas más del conjunto. Pero si se mira la organización como un ser vivo lleno de complejidad, se establece el papel del hombre como generador de conocimiento, creatividad e ingenio, así como su importancia como ser vivo dentro de una organización viva (Manrique, 2003).
📌Las memorias de hechos pasados se almacenan en dos lugares diferentes del cerebro, en el hipocampo se archiva una información neutra, referente al lugar donde ocurrió el suceso, mientras que la emoción que la acompaña se guarda en otra zona diferente pero cercana: la amígdala (Tonegawa, 2014). Según Daniel Goleman (1995), alrededor del tallo encefálico, que constituye la región más primitiva de nuestro cerebro y que regula las funciones básicas como la respiración o el metabolismo, se fue configurando el sistema límbico, que aporta las emociones al repertorio de respuestas cerebrales. Gracias a éste, nuestros primeros ancestros pudieron ir ajustando sus acciones para adaptarse a las exigencias de un entorno cambiante. Ante la evidencia que sugiere que la IE podría predecir los resultados en el trabajo, es razonable esperar que este constructo también prediga otras formas de éxito en la carrera profesional de un individuo (Ahmetoglu et al., 2011). Varios autores han argumentado que la IE puede constituir un predictor de los resultados del emprendimiento (Zampetakis, Beldekos, y Moustakis, 2009a; Neghabi et al., 2011), por lo que puede tratarse del factor olvidado en las investigaciones sobre emprendimiento (Cross y Travaglione, 2003).
📌Así, el ser humano fue desarrollando la capacidad de identificar los peligros, temerlos y evitarlos. La evolución del sistema límbico estuvo, por tanto, de la mano del desarrollo de dos potentes herramientas: la memoria y el aprendizaje. Por lo tanto, toda emoción constituye un impulso que nos moviliza a la acción. La emoción, desde el plano semántico, significa ‘movimiento hacia’: cada uno de nosotros viene equipado con unos programas de reacción automática o una serie de predisposiciones biológicas a la acción. Para Camerer, Loewenstein y Prelec (2005) las mediciones que se han logrado para entender el comportamiento humano retan nuestro entendimiento de la relación entre mente y acción, lo que conduce a nuevos constructos teóricos y cuestiona los viejos constructos.
📌Los tests de coeficiente intelectual no predicen con exactitud el desempeño de una persona en sus actividades académicas, profesionales o personales. Por lo tanto, Daniel Goleman (1995) afirma que existe algo llamado ‘inteligencia emocional’, que comprende elementos como el autocontrol, el entusiasmo, la empatía, la perseverancia y la capacidad para motivarse a uno mismo. Si bien una parte de estas habilidades vienen configuradas en nuestro cerebro con nuestro material genético, otras se moldean durante los primeros años de vida. La evidencia respaldada por abundantes investigaciones demuestra que las habilidades emocionales son susceptibles de aprenderse y perfeccionarse a lo largo de la vida.
📌Al usar la metáfora ‘organización como cerebro’, se evidencia que el mundo organizacional no es ajeno a la necesidad de desarrollar la inteligencia emocional de sus colaboradores, así como la colectiva, ya que se ha encontrado en la inteligencia emocional una herramienta viable para comprender y mejorar la productividad laboral de las personas, el éxito de las organizaciones, los requerimientos del liderazgo y la comunicación interna que hace posible el cumplimiento del objetivo que se trace la organización.
📌En este punto, el tema converge con el neuromanagement, pues parte de la necesidad de optimizar el funcionamiento de los procesos cerebrales para poder trabajar más rápido, con menor riesgo de errores y, fundamentalmente, para evitar que un inadecuado manejo de las emociones afecte negativamente las funciones ejecutivas del cerebro, que son las que necesitamos para analizar, resolver, decidir y planificar. En otros términos, para llevar a cabo una conducta laboral eficiente, creativa y adaptada socialmente (Braidot, 2014, p. 4).
📌Los CEO son los primeros en beneficiarse de este campo emergente, pues este les permite identificar los mecanismos intelectuales y emocionales que interfieren en la toma de decisiones y son entrenados para que hagan un mejor manejo de este aspecto, aún en contextos de cambio y crisis, algo que caracteriza el actual mundo de los negocios.
📌Para Meza (2015), el neuromanagement individualmente provee el entrenamiento necesario para que las personas desarrollen sus capacidades cognitivas-emocionales. De esta forma, estarán en condiciones de conseguir el máximo rendimiento en su vida laboral y mejorar la productividad. A nivel organizacional, conocer los elementos que determinan la conducta y la toma de decisiones en distintos contextos garantiza un mejor desempeño en las actividades de liderazgo, planeación y selección de personal, entre otras.
📌En 1986, Morgan aseguraba que “diferentes regiones del cerebro parecen especializarse en diferentes actividades, pero el control y ejecución del comportamiento todavía no está localizado” (p. 65). Actualmente se puede asegurar que el cerebro tiene partes especializadas para cada actividad y, además, tiene un componente fundamental en el funcionamiento del cerebro que Morgan no contempló en su escrito: los neurotransmisores4, los cuales tienen un papel fundamental en la conducta. Gracias a investigaciones realizadas por Robert Cloninger —un reconocido psiquiatra y genetista americano que estudia la psicobiología de la personalidad y la ciencia del bienestar—, se entiende que “existen tres factores de conducta que tienen su correlato neuronal y sus neurotransmisores característicos”. Cloninger usa estas otras nomenclaturas: “conducta buscadora de novedades”, “conducta sensible al daño” y “conducta recompensa-dependiente”. Se ha encontrado que las tres conductas son independientes entre sí y altamente heredables. Tienen fuerte correlación con tres neurotransmisores: dopamina para el sistema de acercamiento o activación, o sea, de búsqueda de novedades; serotonina para el sistema inhibición conductual, esto es, de sensibillidad al daño, y norepinefrina para enfrentamiento/ huida, es decir, de dependencia al premio” (Tovar, 2009, p. 45).
📌Los neurotransmisores se pueden asimilar a un elemento clave en el funcionamiento de la organización llamado ‘cultura organizacional’, pues de esto va a depender
cómo ésta reciba los estímulos de su entorno y la respuesta que debe tener en su comunicación
interna. Esta comunicación es fundamental en la productividad, debido a que si no se transmite la información de forma correcta se pueden presentar problemas como la dificultad de alineación de sus miembros con la estrategia corporativa, el bajo sentido de pertenencia y la pérdida de confianza en sus líderes.
📌La cultura organizacional, según la recopilación de interpretaciones y definiciones hecha por Omar Aktouf (2002) en su artículo “El simbolismo y la cultura organizacional”, está representada por un conjunto de evidencias o postulados compartidos por los miembros, dirigentes y empleados. Se podría interpretar como el cemento que mantiene la organización unida, que le da un ‘sentido’ y un ‘sentido de identidad’ para sus miembros. Además, se podría definir como un sistema de representaciones y de valores compartidos que harían que cada uno en la empresa se adhiriera a una visión común de lo que esta representa y cree un ‘compromiso’ del personal hacia una entidad unificadora concebida como un ‘cemento social’ con un conjunto de creencias, de valores y de normas que constituyen los modelos de comportamiento.
📌Uno de los grandes desafíos de las organizaciones del siglo XXI es realizar y adaptarse a los cambios de forma exitosa. Para Meza (2015), el neuromanagement proporciona una guía efectiva para hacer que las personas y equipos de trabajo superen la resistencia y acepten los cambios de manera más fácil y con buenos resultados. Así mismo, en los procesos de talento humano más cotidianos, el neuromanagement provee herramientas para realizar una mejor selección de acuerdo con el perfil neurocognitivo necesario para cada puesto, lo cual garantiza una mayor eficacia en la elección de un candidato. Además, en el caso del personal que ya labora en la organización, permite implementar programas de entrenamiento con el fin de desarrollar las habilidades necesarias para mejorar el desempeño de determinada función.
📌Según Cáceres (2013), el neuromanagement ha desarrollado un conjunto de programasviables para liberar las funciones ejecutivas del cerebro del efecto nocivo de las emociones negativas que, en contextos tan impredecibles como los actuales, irrumpen con demasiada frecuencia en las organizaciones. Por lo tanto, el neuromanagement tienes dos principios fundamentales:
📌1. El cerebro no distingue entre lo que ocurre en la realidad y lo que, por propia voluntad, construimos en la mente. 📌2. La realidad se construye, también, por la fuerza de nuestros pensamientos.
📌Al aplicar la metáfora de Morgan (1986) y algunos de los postulados hechos por Meza (2015), Braidot (2014) y Cacéres (2013), se pueden evidenciar, entonces: una sistemática reducción del esfuerzo necesario para integrar a las personas de la organización en esfuerzos de trabajo conjuntos; el logro de las metas y objetivos se convertirá gradualmente en un proceso natural y sistemático, igual que lo hace el cerebro; la empresa se adaptará con mucha más rapidez a los cambios constantes del mercado, los clientes y la sociedad debido a su ágil respuesta ante los estímulos del entorno; la empresa entrará en una espiral de innovación y creatividad, desarrollando sistemáticamente nuevos productos, servicios o enfoques para satisfacer a los clientes, con lo que logrará mantener ventajas competitivas; la empresa logrará volver eficientes sus operaciones consistentemente, logrando ahorros y reducciones de costes; el crecimiento de la empresa no estará limitado a simplemente buenos momentos económicos del mercado, sino a estrategias definidas, por lo que se logrará un crecimiento constante; la empresa estará dirigida, al igual que el cerebro humano, a buscar siempre el beneficio para el todo y no únicamente para una de las partes. Esta visión holística es fundamentalmente la que logrará la permanencia de la empresa en el tiempo.
📌En la metáfora de Gareth Morgan (1986), en su apartado referente al cerebro, resulta útil actualizar algunos de sus postulados. Son los referentes a su funcionamiento, en especial a cómo éste aprende, a los neurotransmisores y a la inteligencia, aspectos con los cuales es posible hacer un símil más preciso con la organización. Los esquemas elaborados por Morgan están basados en el funcionamiento de un robot y en los principios que en la época se conocían sobre la inteligencia artificial. Éste es el aspecto fundamental a actualizar, debido a que se interpreta el funcionamiento del cerebro como el de una máquina, siendo éste un enfoque reduccionista que se puede transformar.
📌El cerebro funciona como un sistema abierto: una anexión de sus partes y la integración de mecanismos especializados hacen posible que sea un dispositivo difícil de imitar artificialmente. Los seres humanos estamos diseñados para realizar una extensa variedad de acciones, pero nuestro cerebro se ha desarrollado a favor de ciertos tipos de pensamiento y aprendizaje sobre los demás. Esas preferencias marcan la diferencia. Así, se desarrollan tanto en el ser humano como en las compañías diferencias que, si se canalizan de manera correcta, pueden llegar a convertirse en lo que nombramos “ventajas competitivas”, de tal manera que se puede explotar el hecho de que el individuo u organización desarrolle la capacidad de crear y comunicarse de maneras diferentes, pero basada en sus valores predeterminados.
📌Al aplicar la metáfora de Morgan (1986) y algunas afirmaciones hechas por Meza (2015), Braidot (2014) y Cacéres (2013), se evidencia, entonces, que emplear este enfoque puede traer varios impactos positivos a la organización, entre las cuales se encuentran: 1) una sistemática reducción del esfuerzo necesario para integrar a las personas de la organización en esfuerzos de trabajo conjunto; 2) el logro de las metas y objetivos se convertirá gradualmente en un proceso natural y sistemático, igual que lo hace el cerebro; 3) la empresa se adaptará con mucha más rapidez a los cambios constantes del mercado, los clientes y la sociedad, debido a su ágil respuesta ante los estímulos del entorno; 4) la empresa entrará en una espiral de innovación y creatividad, desarrollando sistemáticamente nuevos productos, servicios o enfoques para satisfacer a los clientes y lograr mantener ventajas competitivas; 5) la empresa logrará volver eficientes sus operaciones consistentemente, logrando ahorros y reducciones de costes; 6) el crecimiento de la empresa no estará limitado a simplemente buenos momentos económicos del mercado, sino a estrategias definidas, por lo que se logrará un crecimiento constante; 7) la empresa estará dirigida, al igual que el cerebro humano, a buscar siempre el beneficio para el todo y no únicamente para una de las partes, aun a costa de sacrificar beneficios económicos, esta visión holística es fundamentalmente la que logrará la permanencia de la empresa en el tiempo.
📌Aplicar la perspectiva del neuromanagement en la organización permite a los directores detectar, incorporar, mezclar, producir, mejorar e innovar con los recursos disponibles y potenciales, a la vez que se optimizan y capitalizan los vínculos entre ellos para generar un resultado final satisfactorio Fuente de esta publicación: Revista PRE-TIL Año 13. Número 33. Páginas 9-28
